1).- Redacta tres interacciones comunicativas en las que tu experiencia sea de conflicto. Posteriormente, responde a cada una de ellas como comúnmente lo haces. Escribe la respuesta automática que no facilita la solución del problema, sino que garantiza su permanencia o lo intensifica. Después, atendiendo a las sugerencias arriba señaladas, vuelve a dar por escrito tu respuesta y expresa tu capacidad de escucha activa. Finalmente, vierte tus conclusiones generales acerca de la experiencia.-Dirigirme hacia un público numeroso: tengo pánico escénico, el nerviosismo hace que se me olvide lo que quiero decir. Considero que debo tener mayor confianza en mí misma y respirar profundo para sentirme más segura.-Hablar con total sinceridad cuando se que lastimaré al que me dirijo: me importa mucho el sentir de los demás, temo lastimarlos con mis palabras por lo que algunas veces no puedo decir lo que debo o quiero. Pienso que muchas veces es mejor hablar con claridad y firmeza aunque podamos herir al otro, después de todo nuestros pensamientos y sentimientos estarán claros.-No decir siempre lo que pienso: para no empeorar algunas situaciones, prefiero callar mi punto de vista para que sino mejoran al menos se mantengan. Creo que es muy importante que siempre demos a conocer nuestra forma de pensar en determinado caso. Eso nos define como personas, sabemos lo que queremos y los demás también.
2.- ¿Qué emoción, estado de ánimo abierto está en nosotros ante el mensaje? Discrimina, aunque nuestra velocidad de respuesta disminuya, lo que deseamos realmente responder y evita, en todo lo posible, el uso de los métodos desacreditados de comunicación.Duda, emoción, felicidad, tristeza, frustración, impotencia, sorpresa.
3.- ¿Me estás escuchando? -¡Claro que te escucho, no estoy sordo!: Detenerme, centrarme, sentirme, responsabilizarme, discriminar y corregir: ¡soy todo orejas!Es una expresión que utilizamos cuando queremos dar a entender a los demás que les estamos prestando toda nuestra atención
.4.- ¡Es increíble, siempre llegamos tarde a todos lados! En lo que das vueltas y más vueltas improductivamente por todos lados como trompo se pasan las horas. ¡Ya estoy hasta el copete de tu impuntualidad, no tienes ninguna consideración para con los demás! ¿No te da vergüenza que siempre seamos los últimos en llegar?Para evitar problemas como el anterior lo mejor que podemos hacer es tener una buena comunicación con nuestra pareja, además de formarnos el hábito de la puntualidad y como decimos muchas veces: “ponern
os en los zapatos del otro”, entender que así como seguramente no nos gusta que otros sean impuntuales con nosotros, tampoco nosotros hacerlo.
5.- La respuesta habitual del interlocutor es: ¡Deja de molestarme que yo también estoy harta de tu incomprensión y tus insultos! En lugar de gritarme y apresurarme, ¿por qué no me ayudas con todo lo que hay que hacer en esta casa antes de salir? Eres un egoísta insoportable, lo único que sabes hacer muy bien es exigir. Continúa con esa cantinela y vas a acabar por llegar muy temprano a todos lados, pero solo.De nuevo entra en juego el papel de la comunicación. El ayudarnos mutuamente es también importantísimo, y no es mala idea hacerlo cuando no nos perjudica en nada. Hay que tratar de llevar una buena relación con la o las personas con las que vivimos, de esta manera la participación y buena energía estarán presentes en todo momento.
6.- Sé que te sientes desesperado y molesto; la puntualidad es para ti un valor primordial que significa respeto hacia los demás. Al mismo tiempo, es cierto que hay muchas cosas que dejar en orden antes de salir de casa, y que esto, para mí, es importante. Quiero decirte que a mí también me molesta y me duele que tú tampoco tomes en cuenta lo que para mí es importante. ¿Qué podemos hacer para tratar de dar una solución al problema y dejar, así, de agredirnos?Hablar sobre lo que le molesta a cada uno, así como de las necesidades que tienen y lo que les gustaría que su pareja hiciera. También comprometerse a ayudar al otro lo más que puedan y prometer que siempre que exista algo que les moleste, hablarlo tranquilamente.
7.- Continuamente nos damos cuenta de nuestras capacidades que tenemos al comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. Pero en la mayoría de ellas no hacemos conciencia de lo que experimentamos, sino hasta que otros nos lo aclaran.Hay reacciones de nosotros mismos que no entendemos o no somos capaces de interpretar, porque no nos conocemos lo suficiente. En esta etapa puede entrar la comunicación no verbal, pues nuestro cuerpo, la mirada, y expresiones que realizamos pasan desapercibidas por nosotros pero no para los demás, o la menos no para aquellos que son capaces de interpretarnos.

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